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Sol Muntañola & Asociados
Si quieres conocernos mejor, sigue leyendo. En caso contrario vuelve atrás. Aquí no encontrarás explicaciones técnicas ni mensajes publicitarios. Tan sólo a nosotros, como somos y como sentimos nuestra profesión o trabajo. Nuestras relaciones internas y con nuestro entorno profesional o vital. La parte más sensible de nuestro sitio web. Nuestro cuaderno de bitácora, en donde, periódicamente, exponemos abiertamente nuestras sensaciones, nuestros problemas u opiniones. Nuestras alegrías y nuestras frustaciones.

Real Academia de Arte de la Guardia Urbana

solmuntanola | 11 Abril, 2012 08:35

Me entero a través de un noticiario que en la artística y paseada Rambla de Barcelona, la Guardia Urbana ha multado a un pintor por ser demasiado simple en su trazo. Increíble.

Estas noticias siempre deben ponerse en barbecho por si acaso, sobre todo si la fuente es un noticiario de una cadena televisiva que quiere parecerse a 'El Caso'.

Pero en todo caso ahí están los hechos. Un pintor de calle, con licencia para retratar, es denunciado por un compañero de oficio por no ajustar su arte a la licencia otorgada que, según lo dicho, es para retratar, y la Guardia Urbana va y lo multa. La razón parece simple: el pintor no retrataba como debe retratarse, resultando que simplificaba en exceso el trazo y rozaba sino invadía el espacio de la caricatura. Y eso soliviantó los ánimos de un competidor callejero con la misma licencia que tardaba el doble en hacer sus retratos y -esto es cosecha de quien relata- debía tener menos éxito. Y como el arte es libre hasta donde llega el bolsillo, pues lo denunció.

Me parece surrealista la historia. Toda ella. Que se fiscalice la expresión artística con licencias, que un pintor denuncie a otro por ser su trazo demasiado simple, que la Guardia Urbana se tome en serio la denuncia y, sobre todo, que lo multen. Increíble otra vez. Cómo puede un guardia arrogarse un papel que ni siquiera los Jueces que han pasado por la Escuela Judicial -al menos los más serios- se atreven a asumir ¿Cómo puede un Guardia Urbano -nadie?- juzgar la actividad artística de un pintor?

Si nos ponemos la Toga, resulta que lo que ha efectuado la Guardia Urbana es una actividad de censura previa absolutamente prohibida por nuestra Constitución. Y es más, ha tratado de coartar la libertad artística del pintor, como manifestación suprema de la libertad de expresión íntimamente ligada a la libertad de pensamiento, que permite al artista expresarse a través de sus habilidades plásticas como le venga en gana. En concreto, cargar los rasgos de una persona al retratarla es una actividad artística de enorme contenido expresivo al aplicar la libertad de crítica sobre la expresión pictórica, ejercicio difícil y arriesgado que no todos los artistas son capaces de hacer. Se trata de la caricatura, "carigare" los rasgos para resaltar de forma crítica los más sobresalientes con ánimo crítico pero siempre desde la comicidad.

Si tuviéramos lo que hay que tener, ante un caso como este le quitaríamos la licencia de 'pintor' al denunciante y apuntaríamos a los Guardias Urbanos a un curso de derecho constitucional o, quizá, de expresión artística, así, la próxima vez que metan la pata hasta el fondo, podrán decir que lo que estaban haciendo era una 'performance' y no iniciando un expediente administrativo que les hace perder el tiempo a ellos, al administrado y a la administración, que tendría que ponerse colorada con el desatino.

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SUSPENSIÓN...

solmuntanola | 13 Julio, 2011 09:55

Son las 3:30 horas de la madrugada. Suena el despertador para ir a trabajar. Tengo un juicio en Alicante y he querido coger el primer vuelo de la mañana para llegar con tiempo de sobras, a pesar de saber que el juicio no empezará a su hora. Lo peor es que no puedo evitar una sensación de nerviosismo e intranquilidad. Las tres veces anteriores que como hoy tuve que madrugar para asistir a este juicio tuvieron el mismo final, y lógicamente, me preocupa que una vez más se repita la historia, especialmente, teniendo en cuenta que hace trece años de los hechos que se iban a juzgar. En todas esas ocasiones, como por cuarta vez ha vuelto a suceder hoy, su Señoría acaba pronunciando la palabra que más se escucha a los abogados justo cuando salen de la sala de vistas donde debía haberse celebrado un procedimiento penal: SUSPENSION. Las caras de los abogados reflejan sentimientos distintos. En mi caso, hoy, como casi siempre, una mezcla de rabia, indignación, frustración, desesperación e impotencia, que hacen que te asalten un sinfín de dudas acerca de si realmente esta profesión es la misma que hace un tiempo te apasionaba.

La suspensión de los procedimientos judiciales, sobre todo en el ámbito penal, es el pan nuestro de cada día, con el elevadísimo coste que ello nos representa a todos (recursos inutilizados, desplazamientos inútiles, tiempo perdido, y en definitiva, ineficacia total). Nuestro sistema judicial no funciona, y ese es uno de los muchos males que le aquejan. No es sólo un problema de recursos, sino sobre todo de personas, del conjunto de personas que con una y otra función integran la administración judicial, y que de una u otra forma intervienen en el proceso de administrar justicia. Es el impresentable efecto de un coctel con altas dosis de desidia, bien mezcladas con chorritos de irresponsabilidad, desorganización, incapacidad e incompetencia a partes iguales. Sírvase bien frio, pues es la única forma de tragarlo. (F. Llaquet)

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La SGAE con Lorca y Lorca contra la SGAE

solmuntanola | 16 Junio, 2011 09:14

No soplan buenos vientos para la SGAE. Y hoy prefiero no buscar razones, que las hay. Hoy quiero felicitar a los blogeros facilones que se les llena el teclado de palabras contra la SGAE a los tres minutos de que un medio de prensa se haga eco -erróneamente- de que la SGAE a pedido el listado de obras interpretadas en un concierto benéfico celebrado en Lorca, en beneficio de los damnificados por el terremoto. Claro, pidió el listado, alguien filtró la increíble noticia y la deducción inmediata digna de notas de prensa en todos los medios es que la SGAE quiere recaudar los derechos de los autores cuyas obras se han interpretado.

Resulta que la SGAE pidió el listado para conocer qué obras estaban implicadas y convocar a sus propietarios (vulgo: autores) para que ellos decidieran si querían condonar o no los derechos. Varias consideraciones merece esta colitis mediática que provoca cualquier movimiento que haga la SGAE.

Ante todo que lo de beneficiar a los demás es una opción personal que no puede venir impuesta por nadie. La SGAE no es nadie para condonar los derechos de sus autores asociados sin su expreso permiso. Y en consecuencia, si los creadores y tirulares de las obras que artistas de toda índole usan y utilizan en beneficio de Lorca (y de su personal imagen) deciden cobrar por ese uso -no condonar-, están en su derecho y no es criticable.

Además, esa inquina facilona vomitada contra la SGAE no veo que se reproduzca contra el que pone las sillas, las gráficas que hacen los carteles, la compañía de seguridad que vigila el evento, el de la paradita de perritos calientes o el que pone las bombillitas de colores. No, a estos nadie les pregunta, nadie les juzga y nadie les critica. Alguno habrá que ha hecho 'un precio especial', pero seguro que otros han cobrado.

Y puestos a cobrar, si algo hay que proteger y fomentar es la capacidad inventiva y creativa de las personas, que si algo nos sacará de la miseria en estos tiempos es la innovación.

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Indemnizaciones a pachas

solmuntanola | 23 Diciembre, 2009 10:33

Nuestra materia es objeto de mucho estudio en los últimos tiempos. Hace 20 años era más que difícil encontrar un artículo sobre inmateriales. Hoy no hay tiempo material para leer todo lo que se divulga. Y los Jueces y Magistrados que tratan asuntos sobre estos especiales objetos del derecho parece que se han apuntado al carro. Más preocupados por dilucidar naturalezas jurídicas y de indagar en los límites de las limitaciones, se olvidan de solucionar problemas, que es lo que quiere el justiciable. Y es que el que acude a la justicia le importa un rábano saber la naturaleza jurídica del derecho que está en juego, lo que generalmente quiere es que le digan si es suyo o no y, en su caso, que le paguen.

Los Abogados que nos dedicamos a defender los derechos e intereses de los titulares de derechos inmateriales, siempre nos quejamos de lo difícil que resulta obtener una indemnización, no ya razonable, sino ejemplar, que evite la “rentabilidad” de las infracciones, pues al final resulta que el infractor, como mucho, y en el peor de los supuestos, tan solo tiene que abonar aquello que, de haber solicitado autorización, habría tenido que pagar. ¿Para qué pedir entonces una licencia, si puedes actuar sin solicitarla y encima difieres el pago?.

Siempre que comentamos esta cuestión con Jueces especialistas, nos dicen lo mismo: “Estamos atados. Si el legislador dijera que no sólo hay que indemnizar el beneficio dejado de obtener, o la regalía hipotética, sino el doble o el triple de esa cantidad, nosotros encantados, pero como no es así, no podemos”. Desde el punto de vista legal, parece una explicación lógica, y consecuente con nuestro sistema de derecho. El Juez se escuda en el legislador, y realmente, éste podría facilitar algo las normas, en aras a evitar lo que siempre hemos denominado como “licencia obligatoria”, con el fin evitar que al infractor le resulte rentable cometer una infracción.

Pero luego nos encontramos con sentencias como la dictada por una Sala especializada de la Audiencia Provincial de Barcelona que establece una indemnización para el vencedor en juicio consistente en la mitad del beneficio limpio que el infractor ha obtenido con la actividad ilícita. Si, como suena, “a pachas”. Así, no solo le concede al infractor el beneficio de la actividad industrial –porque claro, se le descuenta de la indemnización la inversión en materias primas, salarios, amortizaciones y todo lo que se haya invertido en tan noble e ilegal actividad- si no que se le permite quedarse con la mitad de las ganancias. Yo todavía no me lo creo.


No me corte internet, que no quiero pagar!

solmuntanola | 10 Noviembre, 2009 18:03

Si atónito me he quedado con el resultado de “La Pregunta” del día 9 de noviembre de 2009 en EL PERIODICO: ¿Acepta que se corte el acceso a Internet sin una orden judicial?, en el que una aplastante mayoría del 91% ha contestado que NO, mayor perplejidad me ha ocasionado todavía leer las opiniones de una estudiante, un programador, una agente de viajes y un pastelero (con fotografía incluida), que justifican su negativa a la pregunta al amparo de la –para ellos- “gratuidad” de las descargas de música, películas, programas y series. En definitiva, que si se cortara el acceso a Internet a esas páginas que ofrecen “contenidos gratuitos”, dichas personas tendrían que pagar y claro, por eso su respuesta negativa a la pregunta planteada. Me imagino que la gran mayoría del 91% habrán justificado su negativa en motivos similares.No me extraña, pues, que nuestro país se encuentre en los más alto de los índices de piratería a nivel mundial. ¿Para qué pagar por un disco, por un película o por un videojuego si lo puedo conseguir gratis a través de Internet? No sé que pensaría el pastelero –que afirma estar en contra de la medida porque, en ese caso, “el usuario tendría que pagar para descargar contenidos”, si cualquiera de nosotros pueda acceder “gratuitamente” a su pastelería y llevarse, cada día, todos los pasteles que quisiera. O la agente de viajes, que “puede escuchar música, ver películas, programas y series sin tener que gastar ni un solo euro”, si todos pudiéramos acceder de forma gratuita a unos billetes de los lujosos cruceros que en su agencia ofrecen. Probablemente, en unos días, pastelería y agencia de viajes habrán cerrado, porque no habrían obtenido beneficio alguno por su trabajo.Pues eso es lo que acabará ocurriendo con los productores –y, no lo olvidemos, titulares de los derechos- de la música, de las películas, de los videojuegos, de los programas,… De hecho, ya está ocurriendo con las pequeñas compañías. Llegará un día en que compañías discográficas, cinematográficas, de entretenimiento y de software, dejarán de producir esos contenidos, porque no les saldrá rentable. Y entonces nos quejaremos, ante la falta de creación de nuevos contenidos.En definitiva, con el resultado de “La Pregunta” del día de ayer compruebo cómo no hay concienciación social del grave problema al que nos enfrentamos. Y sin esa concienciación, dirigida a sensibilizar a la población de que los contenidos no son gratis y que si uno los quiere, debe pagar por ellos, se está poniendo en juego a toda la industria creativa de esos contenidos. Y, al final, los grandes perjudicados seremos nosotros mismos.


De coches oficiales con chofer

solmuntanola | 29 Octubre, 2009 16:37

Porqué cada vez que los políticos acuden al estupendo Círculo Ecuestre de Barcelona tienen que dejar sus coches ocupando un carril de circulación de la calle Balmes. En ocasiones incluso con escolta policial. Lo encuentro indignante. Si el solo hecho de que tengan chofer cualquier mindundi que accede a un cargo político ya es de por sí escandaloso (si no fueran personajillos con aires de grandeza, no pedirían chofer) que encima los aparquen en la puerta del lugar en el que están comiendo todavía lo es más. Precisamente la gracia de disponer de vehículos con chofer es que te pueden dejar en la puerta del lugar al que vas sin necesidad de buscar previamente un aparcamiento. Luego, que se lleven el coche a un descampado. Ya les llamarán de vuelta cuando los necesiten. No, estos arribistas necesitan aparcar en la puerta y, además, disponiendo de un vehículo policial que los vigile. Claro, como nos sobran los policías. Y todo lo que hasta aquí he dicho lo he dicho en la convicción de que son políticos, porque si resulta que son empresarios o banqueros ajenos al ruedo político entonces ya es para cabrearse mucho.


Chorizos de Catalunya

solmuntanola | 20 Octubre, 2009 16:47

Un logo muy ilustrativo de lo que sucede en Catalunya estos días (aunque la verdad es que con su configuración adaptada, podría extenderse a muchos sitios de España):

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Los políticos lo ensucian todo.

solmuntanola | 28 Febrero, 2008 10:46

Hoy aparece en EL PERIODICO de Catalunya una foto de Can Trias remitida al diario por el señor Porqueras que se queja de que los partidos políticos ensucien estos días de campaña los motivos escultóricos que engalanan nuestros espacios públicos. No solamente comparto con este ciudadano la apreciación, afirmo que la política y los políticos ensucian, nos hartan. Sus campañas, al igual que la mayoría de sus manifestaciones, nos generan ansiedad, y los ciudadanos no nos merecemos esto.
Pero es que además de ensuciar, ni siquiera se preocupan de respetar la ley. Eso que tan bien ha fotografiado este señor, no es sólo una muestra de incivismo, es también un ilícito civil, una infracción de los derechos morales de los autores de esas esculturas, recogida en el artículo 14 de la Ley de Propiedad Intelectual, que aunque se encuentren en una vía pública no tienen porqué verse sometidas a la humillante práctica de soportar tanta mediocridad.

Cultura del pueblo y para el pueblo... pero pagando.

solmuntanola | 25 Enero, 2008 12:21

Los creadores son una especie, más bien escasa, que hemos de mimar entre todos por múltiples razones; De los creadores todo y todos se aprovechan. Sus creaciones son imprescindibles para nuestras vidas. Piense el lector con cuantas se topa, cuantas ve, oye y escucha a lo largo de una jornada.

Los creadores, además, generan un mercado de bienes culturales del que las industrias productoras y transformadoras de estos bienes se nutren, al igual que lo hacen las industrias del consumo cultural o proveedoras de bienes culturales. La cantidad de puestos de trabajo que las industrias auxiliares de las anteriores crean es impresionante, el doblaje, la traducción, los agentes, los caterings, los publicistas, los montadores, los iluminadores, los subasteros, los impresores, los galeristas, los vestuarios, la seguridad, los representantes, los abogados y tantos otros que vivimos gracias a que los creadores y los inventores tienen a bien existir.

Bueno, todo esto funcionaba hasta que a alguien se le metió en la cabeza que el derecho a la cultura venía gratis con la Constitución. Y ahora, en este país de demagogos, es tal el lío que en torno a algo tan sencillo se ha organizado que todo el mundo toma posiciones sin saber de que puñeta habla. Como ese figura extremeño que va a proponer al Congreso que el canon por copia se pague voluntariamente marcando una casilla, situada debajo de la de la iglesia, en nuestras declaraciones de la renta. Y digo yo ¿porqué no propone de paso que se añada una tercera casilla para quien quiera pagar –también voluntariamente- el sueldo de los políticos? Al fin y al cabo son mucho menos útiles y por lo general más casposos y más antipáticos que los creadores.

Es evidente que las creaciones e invenciones surgen de la capacidad creadora e inventora del individuo. Este crea gracias a su experiencia social. El grupo no puede prescindir del individuo creador para evolucionar, y el individuo no puede prescindir del grupo para crear o inventar. Esa necesidad de crear e inventar de unos frente a la necesidad de utilizar lo creado e inventado, por los otros, genera una obvia tensión que es crucial en la denominada propiedad intelectual. Pero es una tensión ya asumida en nuestra ley, fundamentalmente a través de la limitación del derecho en el tiempo y a través de los numerosos límites al derecho del autor sobre su obra. No les quitemos a los creadores más de lo que la ley ¡sí, la ley!, ya les quita.

La cultura es del pueblo y para el pueblo, al pueblo no se le niega nada. Pero claro, tampoco debemos confundirnos, el mensaje que subyace en este falso debate es “las creaciones gratis para el pueblo”, y eso, claro, no es posible. Los creadores crearán cuando a ellos les dé la gana, y sin ganas, aquí nadie hace nada; y quien dice ganas dice dinero, compensación o beneficio.

El equilibrio que mantiene el sistema de la propiedad intelectual es precisamente el de facilitar el flujo creador e inventor hacia la comunidad para que otros puedan seguir creando e inventando en el futuro y para que todos disfrutemos de esas creaciones o invenciones tributarias de nuestro acervo cultural. Pero si queremos disfrutarlas de inmediato y no esperar a que entren en el denominado dominio público, debemos pagar al creador su precio, como pagamos al casero su renta o a la compañía eléctrica su factura.

Y debemos pagar lo que el creador considere oportuno por cada uno de los usos que de sus obras se hagan. No vale con pensar que por comprar un disco ya voy a poder montar una sala de fiestas. No, el disco lo compras para escucharlo en casa. Si quieres montar una sala de fiestas, un espectáculo, un circo, un bar o lo que se te ocurra que utilice la creación del autor deberás pagar el precio que te impongan en cada caso. Y si quieres hacer copias, pues lo mismo. Y si no no uses esa creación ajena, así de simple.


Lucía no sabe de Propiedad Intelectual

solmuntanola | 16 Enero, 2008 19:07

No me gusta criticar al crítico Es un ejercicio sano… si se hace cabalmente y con un mínimo conocimiento de la materia. Pero en esta ocasión me han tocado … la propiedad intelectual. Y además mal tocada. Últimamente, la propiedad intelectual es la cenicienta del derecho, siempre vapuleada.

La mediática Lucía Etxebarría hace gala de no tener idea de propiedad intelectual en el artículo que el 23 de septiembre publicó en el magacine de LA VANGUARDIA. Me parece increíble que una persona que vive de su capacidad para crear se pronuncie con tamaña frivolidad sobre un tema tan complejo.

Las Leyes de propiedad intelectual no son ambiguas, son flexibles. Tan flexibles que ya se elaboraron teniendo en cuenta el interés público y el derecho de acceso a la cultura. Tan sociales son que el derecho está limitado en el tiempo, tanto que parecen un queso de gruyere, llenas de agujeros que permiten manosearla sin pedir permiso al creador.

Nadie se tira de los cabellos cuando paga un peaje en la autopista, aunque sea para ir a un hospital a atender un paciente o a un juicio a defender al reo. Nadie se escandaliza porque nos cobre un alquiler el propietario de un piso, aunque el que pague lo haga para dar cobijo a su familia. Pero parece que a la Sra. Extebarría le parece mal que una empresa biotecnológica cobre canon por utilizar el resultado de largas y costosas investigaciones (aunque dicho uso sea para nuevas investigaciones sobre el cáncer). Que las pague el Estado, así serán para todos, o no…


De mangas capirotes. El Tribunal Supremo no va.

solmuntanola | 11 Diciembre, 2007 11:26

Somos conscientes de que el colapso histórico que sufre el Tribunal Supremo –y especialmente, la. Sala de lo Civil -, en relación con el cúmulo de asuntos anuales ante ella presentados, con el consiguiente y enorme retraso en la resolución de los recursos que tanto ha perjudicado la imagen de “justicia” en nuestro país, ha desembocado en la actualidad en un loable propósito de desatascar tal cantidad de asuntos, disminuyendo así el tiempo de resolución de los mismos, y para mejorar esa imagen de justicia tardía que impera en nuestra sociedad. Ahora bien, lo que ese encomiable y plausible designio –que, lógicamente, como juristas, compartimos y aplaudimos- no puede perturbar el orden lógico y el curso natural de los recursos de casación hasta ahora existentes en nuestro Alto Tribunal, eliminando “de un plumazo” recursos que, cuanto menos, merecen claramente superar la fase de admisión para ser objeto de posterior pronunciamiento sobre el fondo. Es lo que nos acaba de ocurrir con un recurso de casación interpuesto en el año 2004. Tras tres años de espera “sólo” para la admisión del recurso, nos encontramos con una inadmisión que, a nuestro entender, y con todos nuestros respetos, resulta absolutamente injustificable y manifiestamente injusta. Por mucho que la Excma. Sala pretenda hacer una limpieza, no es de recibir inadmitir un recurso claramente “admisible”, lo que tampoco era mucho, pues la admisión no era más que un primer paso en toda la larga (en cuanto a tiempo) tramitación de este recurso. Luego quedaba la resolución. De hecho, hasta el propio compañero que defiende los intereses de la parte contraria en este asunto mostró su “solidaridad” con nosotros, y no presentó alegaciones cuando el Tribunal dio traslado a las partes para manifestaciones ante la posible causa de inadmisión que el Tribunal consideró que podía concurrir. Un gesto que le honra, y que no hace más que confirmar que nuestro caso no es un caso aislado, sino que afecta a todo un colectivo: el de los clientes afectados por las inadmisiones masivas del Tribunal Supremo. Lejos de regenerar la imagen y la percepción de nuestra justicia por parte de los profesionales y de los ciudadanos, resoluciones como la indicada del Tribunal la lesionan más todavía.

Paranoia nacionalista

solmuntanola | 07 Abril, 2006 17:04

Espléndida la carta a La Vanguardia del Sr. Canals el pasado día 5 de abril. Estupenda. El Sr. Canals se pregunta cómo es posible que de las 20 salas de cine que proyectan la película “Ice Age 2”, sólo en 3 se haga en Catalán, mientras que en 16 se proyecta en ‘Espanyol’ (sic) y en 1 en Inglés. A continuación, en plena paranoia nacionalista se interroga el indignado señor a qué se debe esta brutal diferencia en el número de copias disponibles… ¿De qui depen? Se pregunta. Para qué sirve la inmersión lingüística y el nuevo Estatut, llega a clamar. Pues de quién va a depender. Del mercado Sr. Canals, del mercado. Esa cosa que cuando va viento en popa sirve para vivir tan bien como para que nos olvidemos de lo fundamental y nos podamos dedicar a contar los cines que difunden una película e incluso el idioma en que lo hacen. La explicación la entendería un niño… Deje a la gente que hable lo que le venga en gana Sr. Canals, aquí y en ‘Espanya’; a más la obliguen más se rebotará, como tantos, que muy orgullosos de ser Catalanes no nos da la gana de comulgar con las ruedas del molino nacionalista.

Ni se lo miran..

solmuntanola | 06 Abril, 2006 11:45

Siempre he dicho que la profesión de Abogado es peculiar, porque el resultado de su trabajo, en la gran mayoría de ocasiones, no depende de su propio esfuerzo, ni de las horas de dedicación, ni siquiera depende de la razón que pueda asistir a su cliente, sino de un tercero: el Juez. Como en todo colectivo, dentro de los Jueces hay de todo. Y no quiero referirme ahora a competencia, dedicación o esfuerzo, sobre lo que habría mucho que decir. Tan solo quiero dedicar unas líneas a una resolución (Auto) que me fue notificada en el día de ayer. En un procedimiento penal se dictó un Auto de archivo, interponiendo la parte contraria recurso de reforma y subsidiario de apelación. Entendiendo –como entendía y sigo entendiendo-, que la interposición del citado recurso había sido extemporánea (por un motivo que, ciertamente, podría ser discutible), impugné el recurso, alegando, como primer motivo, la inadmisión del mismo. Dediqué horas y horas a redactar mi impugnación, a buscar jurisprudencia y doctrina constitucional, a estudiar a autores que habían escrito sobre la materia. Una buena impugnación, pensé, aunque otra cosa será si me dan la razón. Ayer me notifican el Auto que, por cierto, desestima el recurso de reforma. Hemos ganado, le he dicho al cliente. Pero…¿saben lo que ha dicho el Juez sobre mi alegación de inadmisión del recurso por extemporáneo? NADA, absolutamente nada. Un Auto tipo, que tanto vale para este recurso como para cualesquiera de los cientos de recursos de reforma que a diario se interponen en nuestro país. Un Auto que, en realidad, no sé si ha sido dictado por S.Sª o por alguno de los oficiales que, sin oposición ni título alguno, ejerce labores jurisdiccionales. ¿o es solo mi particular impresión? Lo peor de todo no es saber si tenía o no tenía razón. Tampoco las horas que perdí en redactar la impugnación. Para mí, lo peor de todo es pensar que el trabajo que con tanto esfuerzo y dedicación realicé, para que el Juez decidiera, ni siquiera mereció su atención para una simple lectura, o para una simple respuesta. En fin, el cliente satisfecho. Después de todo, el Auto nos ha dado la razón.

Temblad piratas, el infierno os espera, la iglesia está de nuestra parte

solmuntanola | 22 Marzo, 2006 10:35

Este domingo la “Revista” de La Vanguardia publicaba un artículo de Manuel Díaz Prieto, titulado “LOS NUEVOS PECADOS”, en el que explica como hace un par de años hubo una reunión de teólogos católicos, celebrada cerca de Roma, en la que tuvo lugar el seminario “Los medios de comunicación en la familia”, donde empezó a plantearse la posibilidad de pecar en internet. Los teólogos llegaron a la conclusión de que internet ofrece la posibilidad de pecar diferentemente. Así los católicos que hagan examen de conciencia no deben olvidar si se han bajado alguna cancioncita, pirateado un programa de software, difundido un virus informático o, chateado hasta altas horas de la madrugada flirteando como locos en vez de estar durmiendo apaciblemente al lado del cónyuge… De la misma forma, los curas católicos deberán preparase para oír en confesión la comisión de pecados tales como enviar e-mails anónimos, enviar spam, hackear los códigos de seguridad de una empresa, descargarse una película ilegalmente, o colgar el último manga para disfrute de lectores gorrones. Lo cual lleva necesariamente a formularse dos preguntas: a) ¿el dueño adolescente de un i-pod, tiene realmente propósito de enmienda cuando confiesa haberse bajado una canción de Black Eyed Peas? b) ¿Cuantos padrenuestros hay que rezar para que le perdonen a uno el haber escrito en un chat que era alto rubio y con los ojos azules, siendo que es bajo, tirando a calvo y con barriga? En cualquier caso, es reconfortante saber que la próxima vez que nos las tengamos que ver con un pirata, no sólo pediremos que se le condene, sino que además le diremos “PIRATA, BARRABAS, EN EL INFIERNO TE VERAS”

“Sistema de notificaciones judiciales: El hundimiento del...”

solmuntanola | 11 Enero, 2006 11:46

El relato está basado en hechos reales que bien podrían decir así: - Carta del demandante al Ilustrísimo Sr. Magistrado Juez del Juzgado: “Ilma. S.ª, es mi deseo poner de nuevo en su conocimiento cuanto vengo expresando en mi anterior carta y puesto que no he recibido por V. E. respuesta alguna. Resulta que tras examinar de nuevo el expediente a que V. E. le fue turnado sobre un asunto de ultraje a mi honor, sigo comprobando que no prosigue su curso preferente y sumario a que debía atenerse, muy a pesar de que esta parte no ha perdonado medio o sacrifico en impulsarlo atendida especialmente la gravedad de los hechos denunciados hace ahora año y medio. Dios guarde a V. muchos años. (firmado y rubricado). Sr. Demandante”. - Contestación del Sr. Juez: “Tengo el honor de poner en su conocimiento la inquietud que me produce ver que la demanda a que Usted hace referencia sigue sobre mi mesa de trabajo en el Juzgado que regento, pues, pasadas ya las lluvias de invierno, el demandado sigue en paradero desconocido y al parecer no ha podido firmar todavía la cédula de citación y emplazamiento para darse por notificado, por lo cual el Juzgado ha convenido en poner en la entrada de sus dependencias una especie de buzón que ya recoge las quejas de quienes, como aquél, no quieran darse por notificados de las demandas de que conoce el Juzgado o quieran poner a su disposición algún domicilio al que el Juzgado pueda dirigir sus notificaciones. Tenga a bien saber que el demandado ya está dejando caer a chorro tieso sus sugerencias, declarando direcciones que aunque a día de hoy me resultan poco conocidas, yo no desistiré en el intento de cursar allí las notificaciones, aunque tenga que hacerlo personalmente a nado, allende de los mares, y ello me haga coger unos dolores reumáticos de espanto que no me dejen mantenerme ya derecho durante el resto de mis días. En fin, señor demandante, espero que su amabilidad ponga coto a esto si no quiere que al demandado le ocurra alguna clase de indefensión por no haber podido firmar la cédula de citación y emplazamiento: Éste, su muy seguro servidor. Dios guarde a V. muchos años. (firmado y rubricado). Señor Juez de Primera Instancia” - Réplica del demandante: “Tengo el honor de acusar recibo de su atento oficio de ayer donde tiene a bien poner en duda el domicilio del demandado que yo mismo le facilité en su día. Recibo con gran extrañeza su oficio y me apresuro a contestarle: Es cosa rara que las Señorías de su Autoridad no se hayan dado cuenta de que nada referente a una indefensión puede ocurrir si el demandado no firma la cédula de emplazamiento. Es más, pongo en duda que el demandado se encuentre en paradero desconocido y que los domicilios que está facilitando al Juzgado sean veraces o no respondan a una actitud deliberadamente obstruccionista, puesto que según me informa el Sr. Secretario del Juzgado, no hará ni un año que se puso al teléfono el demandado y le dio las señas exactas donde podía el Juzgado cursar la notificación de mi demanda. Cuando los mandados por este Juzgado se acercaron allí para notificarle la demanda, recibí con extrañeza el resultado negativo del intento de citación ya que el demandado en persona decía que no vivía allí, sino en la ciudad de Londres, vaya V. a saber. No creo una vez dadas esas explicaciones, que no tengo porqué, sea necesario pasar a decirle que lo que dice en su oficio no son más que excusas y pretextos. En cuanto a lo de los papeles y las sugerencias que naturalmente le desbordan o el reuma que se le avecina, puede V. muy bien notificar personalmente la demanda en cada uno de los domicilios al que el demandado le remitirá una y otra vez, dando si quiere la vuelta al mundo. También puede guardar la demanda en el cajón de su mesa o enmarcarla en su casa, pero por favor empiece a prevenir su reuma yendo a su oficina con una manta, pues le aseguro que tendrá V. que empezar a pensar en ello. No obstante lo que antecede enviaré uno de estos días a alguien que mire lo que hay de eso. Y ojo, si los domicilios que el demandado dice cada vez que alguno de sus subordinados le intentan notificar la demanda, es alguna clase de engaño puede V. estar muy seguro de que conocerá muchos idiomas, pero que nunca pondrá sentencia. Dios guarde a V. muchos años. (firmado y rubricado). El Demandante” Aunque de la ficción a la realidad hay muy poco, episodios como éste ponen en entredicho la benevolencia que algunos Juzgados tienen con algunos demandados. Intentaremos que después de un año y medio de vaivenes en distintos domicilios de Barcelona, Madrid y Londres, se llegue a la cuadratura del círculo y el Juzgado declare por fin rebelde al demandado. El honor de una persona está en juego... y también el sistema de notificaciones judiciales.
 
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